Posteado por: Ricardo Paulo Javier | julio 9, 2008

EL AUTOENGAÑO, ¿UNA ADAPTACIÓN EVOLUTIVA?

EL AUTOENGAÑO, ¿UNA ADAPTACIÓN EVOLUTIVA?

Conferencia de Professor Robert L. Trivers
3 de Mayo, 2007

El engaño es una actividad profundamente arraigada a la vida, que ha sido seleccionada a lo largo de la evolución. Su presencia no queda acotada únicamente al ser humano. Si miramos a nuestro alrededor, en la naturaleza, encontramos numerosos ejemplos de seres vivos que emplean las técnicas del engaño con el único fin de sobrevivir y perpetuar sus genes. Los virus y las bacterias, sin ir más lejos, camuflan sus efectos mediante el uso de proteínas  que mimetizan componentes del organismo huésped hasta el punto de burlar un sistema inmunológico preparado para atacar a agentes extraños. Los depredadores, e incluso las presas de lo depredadores también acuden al engaño con tal de pasar desapercibidos. Muchos pájaros han llegado a un alto grado de sofisticación en relación al engaño, involucrando a falsos depredadores para alejar a individuos de su propia especie. La estrategia consiste en emplear gritos de alerta en situaciones inofensivas cuando quieren hurtar comida o parejas de los nidos vecinos. La mayoría de plantas exhibe
formas y colores que resultan atractivos para los insectos, y éstos manipulados por tal derroche de exuberancia, acaban realizándoles la difícil tarea de esparcir su contenido genético.

El estudio del engaño ha dado lugar a una serie de premisas obvias y universales. Por ejemplo, ante una misma comunidad, el mentiroso habitual está destinado al fracaso. Y es que si el mentiroso actúa de forma repetida, las potenciales víctimas del engaño pueden llegar a identificar la mentira y desarrollar respuestas contra ella, convirtiéndose el mentiroso en víctima de su propio engaño. En un mundo complejo formado por mentirosos y mentidos, los mecanismos para identificar y provocar el engaño co-evolucionan a la vez,
y al mismo tiempo, la complejidad y eficiencia de ambas estrategias. Y es aquí donde aparece el auto-engaño.
El auto-engaño podría considerarse una sofisticación del engaño ya que ocultar la mentira a uno mismo la hace más invisible ante el resto. Por ejemplo, si alguien empieza a hablar sobre un tema del que estoy profundamente interesado y comprometido, prestaré atención al movimiento de sus ojos, al rubor de su rostro, a su sudoración en cara y manos porque mi principal cometido es averiguar si su discurso nace desde la honestidad. En realidad, está más que demostrado que todos estos signos aparecen cuando alguien
está conscientemente mintiendo, porque ocultar la verdad requiere un gran coste cognitivo. ¿Pero qué ocurre si la verdad queda relegada al inconsciente y la mentira a la consciencia? El coste cognitivo disminuye radicalmente.

Ninguno de los signos antes mencionados aparece y por ello, la mentira se convierte en creíble no sólo para el protagonista sino también para sus interlocutores. El autoengaño, pues, en mi opinión, es un mecanismo que ha sido seleccionado evolutivamente para servir al engaño e impedir su descubrimiento.

Existen muchos estudios en el campo de la psicología social que evidencian la constante práctica del autoengaño. Por ejemplo, tendemos a profesar  opiniones más elevadas sobre nosotros mismos que sobre los demás. La memoria está sesgada y recordamos con mayor viveza aquello con lo que salimos beneficiados. En la esfera social, ocurre también algo parecido.

Cuando alabamos un acto procedente del líder de nuestra comunidad tendemos a generalizar conceptos y tildarlo de “él/ella es una buena persona”, “es muy inteligente”. Sin embargo, si nos piden que comentemos un acto loable del líder ajeno, la generalidad sucumbe a la particularidad, y un juicio de valor se transforma en una descripción detallada “el/ella estuvo bien  cuando…”. Es decir, el auto-engaño habita en nuestra mente e interfiere de forma constante en nuestra vida personal y social.

Os pongo un ejemplo, en Estados Unidos realizaron un experimento con un grupo de individuos de sexo masculino donde analizaban psicológicamente el grado de homofobia asociado a cada uno de ellos. Tras dividir a los sujetos en homófonos y no-homófobos estudiaron el grado de excitación -los  investigadores medían la dilatación del pene- que experimentaban cada uno de ellos mientras proyectaban unos minutos de una película pornográfica para gays. Resultó que los homófobos se excitaban muchísimo más que los que se definían como no-homófobos, los cuales no sufrían casi excitación. Además, tras realizar el ejercicio, preguntaban a los sujetos cual había sido su impresión durante la proyección y todos (incluso los que habían empíricamente experimentado excitación) afirmaban que su pene no se había alterado ante el
estímulo gay.
El auto-engaño es una práctica común y peligrosa porque nos aleja de la realidad hacia un decorado identificado por nuestra mente como real. Y el precio que pagamos por vivir en la mentira es muy alto. Las guerras, salpicadas de auto-engaño, son la peor consecuencia derivada de esta práctica tan habitual.
Existen pruebas que muestran cómo el ser humano ha heredado el belicismo de nuestros antepasados. Los chimpancés, con los que compartimos un  ancestro común, también practican el arte de la guerra, realizando incursiones  en territorio enemigo y asaltan individuos que han quedado aislados. Los
parámetros que les conducen al ataque se basan en la superioridad numérica, en una alta probabilidad de alcanzar el éxito…Las guerras que nosotros conocemos, sin embargo, no sólo son distintas, sino que también han ido evolucionando. Hasta la Primera guerra Mundial, un extenso número de soldados enemigos se reunían en el campo de batalla para medirse mutuamente. Veinte millones de personas murieron en esas trincheras pero los civiles resultaron ilesos. Para la Segunda Guerra Mundial, estas técnicas ya habían cambiado y por primera vez los civiles se convirtieron en diana para evitar bajas militares. Esta tendencia a proteger al ejército frente a civiles de otras culturas ha alcanzado niveles espeluznantes en nuestros días. Y los motivos que nos empujan a ello emergen del auto-engaño: creemos que nuestra patria parte de una superioridad moral, que erradicar el mal es un acto de generosidad que acaba beneficiando al país invadido y al resto de la humanidad, se boicotea cualquier tipo de debate relacionado con la legitimidad de un ataque bélico ya que cuestionar las razones implica desequilibrar todo un sistema político y moral. Y todas estas premisas parten de la práctica del auto-engaño.
Por fin hoy contamos con el bagaje científico y las técnicas suficientes para elaborar una teoría detallada y extensa sobre el auto-engaño, basada en la psicología, la biología evolutiva, la neurofisiología….las malas noticias son que borrar el auto-engaño de nuestras vidas, y en especial de la esfera política nacional e internacional, resultará muchísimo más costoso.
Gracias.
(Profesor Robert Trivers)

Bajar el artículo (EL AUTOENGAÑO, ¿UNA ADAPTACIÓN EVOLUTIVA?.pdf)

Fuente:

http://www.elcervellsocial.net/backend/imagenes_panel/almacen_documentos/autoengano.pdf

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Responses

  1. […] El estudio del engaño ha dado lugar a una serie de premisas obvias y universales. Por ejemplo, ante una misma comunidad, el mentiroso habitual está destinado al fracaso. Y es que si el mentiroso actúa de forma repetida, las potenciales víctimas del engaño pueden llegar a identificar la mentira y desarrollar respuestas contra ella, convirtiéndose el mentiroso en víctima de su propio engaño. En un mundo complejo formado por mentirosos y mentidos, los mecanismos para identificar y provocar el engaño co-evolucionan a la vez, y al mismo tiempo, la complejidad y eficiencia de ambas estrategias. Y es aquí donde aparece el auto-engaño. Leer el resto de la entrada» […]

  2. Interesante. Quizás un poco elucubrativo, pero interesante. El valor del engaño como carácter adaptativo está más que demostrado en etología. Incluso hay estudios basados en simulaciones informáticas sobre el porcentaje de equilibrio para el comportamiento de “engañar” en una población.

    La hipótesis de que el autoengaño tiene valor adaptativo es un poco difícil de testar, dado que el concepto como tal solo puede estudiarse en la especie humana, y está profusamente adornado por la evolución cultural.

    ¿Podríamos saber si un perro se autoengaña creyendo que es más fuerte y más poderoso que los demás? ¿Una colonia de hormigas se autoengaña al considerarse más importante que las demás? El concepto de engaño es relativamente fácil de definir en cualquier organismo, pero el de autoengaño no lo es tanto.

    Sin embargo, creo que es una línea de trabajo muy interesante.

    Saludos.

  3. […] corriente de opinión social. Desde luego, no deja de ser, al menos, curioso. Por favor, lean este resumen de una conferencia de Trivers sobre el autoengaño y un experimento que se […]


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